FESTEJÓ EN GRANDE EL PADRE PISTOLAS
Con música, alegría, buenos deseos, abrazos y aplausos por parte de la feligresía chucandirense, el Padre Alfredo Gallegos Lara, Mejor conocido como “Padre Pistolas” celebró un año más de vida.
Rodeado de familiares y amigos, Gallegos Lara dio gracias a Dios en ceremonia religiosa, por haberle permitido cumplir un año más de existencia en la tierra, para al salir de ésta, degustar de deliciosos antojitos mexicanos, pues había mole, carnitas, corundas y carpas doradas, entre otros, comida que compartió el festejado con la gente que se dio cita en el atrio del templo para acompañarle en tan especial fecha.
Para ambientar esta celebración, se hicieron presentes el Trío “Los Dandys” y el Grupo músico-vocal “Los Pistoleros”, quienes deleitaron cada quien con su género musical a las personas presentes, pues cabe señalar que también participaron en este festín feligreses del municipio del Jaral del Progreso, Guanajuato; donde el “Padre Pistolas” prestó sus servicios por buen tiempo.
Fue así, como el tan apreciado Padre Alfredo, convivio con “su pueblo” como les dice a los habitantes de Chucándiro y con los que vienen de otro estado para estar presentes en esta fecha tan significativa quienes aún le siguen brindando su apoyo y amistad.
¡Felicidades Padre, que Dios lo bendiga y que cumpla muchos años más de vida!
Contraportada
“Los hombres como las naciones, sólo pueden reformarse en su juventud”
-Rousseau
Educarnos o… padecernos
Tal parece que educar o padecer, educarnos o padecernos es el dilema que en nuestra época se hace más evidente y que está llevando a la sociedad, a la empresa, al gobierno y a todos lo sectores a hacer un reclamo para que el sistema y las instituciones educativas se renueven y cumplan con esa tarea compleja que les corresponde: la formación progresiva de seres humanos en continuo proceso de autoconstrucción. Padecer y padecernos ha sido –aparentemente- el producto predominante de una educación quizá sin valores, o cuando menos que no los toma en cuenta en su tarea cotidiana. Padecer un mundo de injusticia, violencia y destrucción ecológica, padecer la progresiva fragmentación de una sociedad que cada vez va más de prisa, pero sin rumbo.
Padecernos los unos a los otros, sin tregua alguna, en un universo de ganadores y perdedores; padecernos en lugar de apoyarnos y comprendernos para poder establecer la fraternidad; la justicia, la liberación de marginaciones, exclusiones y actitudes intolerantes. Padecernos porque, paradójicamente, tal parece que la educación no educa, al menos no en el sentido más amplio y profundo de la palabra.
Por ejemplo, la disciplina es uno de los valores que están más en riesgo en esta sociedad trastocada. Y todo comienza con los adultos, que piensan que el hecho de disciplinar a las hijas, de enseñarles un orden y el cumplimiento de sus deberes, es algo negativo que “interfiere con sus derechos”. Sin embargo, una cosa es castigar y otra muy distinta enseñar a los niño y jóvenes a acatar órdenes, a respetar los valores sociales y la convivencia, a mantener en orden sus cosas, a llegar a casa a la hora en que las reglas de ésta así lo dictaminen. Un hogar sin reglas genera seres anárquicos.
Y la anarquía es lo más cercano al caos. Pero en nuestra época “tan moderna”, en cuanto se pone una regla, surge la temida palabra “represión”; palabra acuñada para que los anárquicos –aquellos que no gustan de observar regla alguna-, pudieran actuar a sus anchas sin que nadie les pudiera llamar a orden alguno. La alternativa es pues clara: o nos educamos o nos padecemos, entendiendo el término como la acción de recibir algo que causa dolor físico o moral; y de ello nuestra sociedad actual está llena de ejemplos.
Ing. Arturo Ponce V.
¡Cómo han cambiado los tiempos!
¡Chales mi Nopalión!Hace un buen ratón que no te pellizcaba, pero no creas que por falta de ganas….¡no!, sino por falta de tiempo, y todo porque nos fuimos con mi galán de mojarras a los Yunaites, pa’ ver si mejoraba la situación económica en nuestro cantón…. Pero nariz de gallo copetón, (igual de jodidos, aquí y allá) y ante el éxito obtenido decidimos retachamos como bala pa’l terruño; a checar a los críos, que dejamos de encargo con mi comadre Chencha.¡Me cai carnal!, que casi se me descuajaringa el corazón al llegar a mi morada, pues encontré mi cantón, aparte de a solapa ¡patas pa’ arriba!, todo hecho un desastre, con decirte que hasta pensé que nos acababan de catear, y que se habían llevado al bote a mis chavos. Las camas sin tender, los trastos sin lavar, la ropa tirada en el suelo, -del WC mejor ya ni te digo nada, bástate con saber que se parecía al de la borracha (con copete)-.¡TODO UN CAOS!Como a eso de las 3 de la mañana aparecieron nuestros amados retoños, felices de vernos de nuevo en casa, ¡y hasta las chanclas!, -Si nomás se habían ido un ratito a divertirse “AL ANTRO”-,…. ¡nada malo, ni por que preocuparse! -Me dice mi hija Juana-, ¡Hay jefa! ¡ay amá, ya ni aguantashs nada! ¿Cuál tiradero?, lo que pasa es que eres fanática de la limpieza, hay mañana temprano te levantas a recoger el cochinero, y eso sí con la pena, yo no te puedo ayudar porque me puse uñas de porcelana y no puedo hacer nada con ellas puestas, además tempranito tengo examen en la escuela, y ya me voy a dormir porque me vengo cayendo de sueño (pienso yo: ¿no será más bien de borracha?).- Roberto nuestro hijo- ¡Aaay apá!, ¡mira nomás ya hasta canas te salieron! Y vienes más flaco, te vez bien galán, hasta le das un aire al Chente, ¿te ligaste muchas güeras?, ¡oye! No te esponjes, ni me trates así; que si los animales se murieron fue por que ya estaban muy viejos y ya les tocaba, te juro que yo sí los cuidé, y si rente la tierra fue porque se descompuso el tractor y no tuve dinero para alquilar otro para sembrarla, y con qué animales si se murieron los del arado,- ¿de qué dinero me hablas?-, si la miseria que mandaban cada mes apenas y nos alcanzaba a mi carnala y a mi para medio irla pasando, con un chorro de privaciones y necesidades, ¡Hay si supieran nada más como sufrimos y ustedes gozándola en Estados Unidos. No, no hay ni un peso, hay mañana o pasado te hago las cuentas. ¡No cabe duda que mi jefa y tu ya están chocheando, a leguas se nota que la meno y la andro ya los traen de una ala… Ahí se ven, mañana con más calma platicamos, me voy a dormir, ya no la hagan de pex.Y, no me queda otra que pensar ¡chales, como han cambiado los tiempos! ¿o las personas? O la moral y las buenas costumbres. ¿Nopalíon, recuerdas? Como hace solo unos años, las fiestas de la juventud con música en vivo, empezaban a las 4 de la tarde y terminaban a las 9 de la noche (las famosas tardeadas de los tejabanes, o del Salón Impala) y ahora resúltame que empieza la fiesta de la ¿juventud? en el antro a las 9 de la noche y acaba a las 4 de la mañana.¿Te acuerdas cuánto amor y respeto a nuestros padres, y a las personas mayores? ¿Recuerdas como mirando a nuestros viejos chambiar, aprendimos a ganarnos el pipirin, y a cuidar nuestro escaso patrimonio?¿Pues, qué pingos le pasa ahora a esta juventud?… ¿o Jumentud?Tu ñiz: Rosita Brosita.
